Una mujer angustiada se debate en medio de las dudas intentando resolver su más grande dilemma. Sus cuatro hijos varones, a pesar de haber crecido y haberse convertido en hombres, no dejan de actuar como adolescentes problemáticos incapaces de enfrentar la vida con madurez y responsabilidad. ¿Habrá valido la pena tantos trasnochos y sufrimientos? ¿Acabará algún día su entrega y sus constantes sacrificios por ellos?
Esta es la breve y divertida historia de una madre y del esfuerzo que esta debe realizar para sacar adelante a sus cuatro hijos varones. Pero será su debilidad por ellos el factor principal que complicaría las cosas, haciendo que ella deba dar aún más de sí misma. Este hecho provocará que el ciclo de sus tristezas vuelva a recomenzar, pero, de igual modo, su más grande alegría.
En una trama sencilla y entretenida, el autor nos reta a ir uniendo las piezas del rompecabezas y a descubrir por dónde van los hilos del soliloquio familiar. Nos invita a realizar un interesante viaje a través de los conflictos emocionales de esta peculiar familia, convencido de que al final, cada uno descubrirá el papel que desempeña en la misma. A medida que dicho viaje vaya avanzando nos daremos cuenta que, si bien, muchas veces el hogar se convierte en un especie de manicomio en el que las tristezas y las alegrías subsisten unidas, no es menos cierto que si alguna de aquellas emociones llegara a faltar, la familia ya no sería jamás una familia.
Como hijo de una excelente madre soltera, el autor, por medio de esta familia mucho más numerosa y bulliciosa que aquella en la que creció, nos transmite su propio punto de vista sobre el tema de la crianza y sobre el heroico papel que desempeñan las madres en el hogar.
Este es un breve homenaje a la entrega desmedida de todas las madres del mundo, en especial, las madres solteras, entre las cuales destaca, quien ha sido la inspiración de esta obra, la propia madre del autor.